jueves, 27 de marzo de 2014

Seis claves para motivar a tus alumnos

Durante estas semanas estoy participando en un curso titulado Innovative Practices for Engaging STEM Teaching (Prácticas Innovadoras para una Enseñanza Atractiva de la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), organizado por la European Schoolnet Academy. Aquí he tenido la oportunidad de "escuchar" la opinión de un gran número de profesores repartidos por toda Europa.

De las opiniones de los tutores del curso y de los profesores asistentes compartidos en el foro del mismo, he elaborado estas seis claves para motivar a los alumnos en las asignaturas que más se relacionan con la ciencia y la tecnología:

1. Descubre, cultiva y comparte tu propia motivación
Si todavía no has descubierto tu pasión por la asignatura que impartes difícilmente vas a poder compartirla con tus alumnos. Indaga sobre tus propias motivaciones y compártelas con ellos. No tengas miedo de adoptar en ciertas ocasiones un tono informal en tus clases, o dedicar algunas a un tema no contemplado en el programa oficial pero que realmente te apasiona. Guarda algo de tiempo a ponerte al día, no te costará tanto hacerlo en áreas que sean de tu interés.

2. Ayuda a tus alumnos a descubrir y desarrollar sus capacidades
Las asignaturas relacionadas con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas son excelentes oportunidades para que los niños y jóvenes experimenten y despierten ciertas habilidades y capacidades. Desarrollar del pensamiento crítico y la creatividad, perder el miedo a hacer y hacerse preguntas, tomar decisiones, dividir un problema grande en tareas más sencillas y abordables, organizar su propio trabajo, establecer objetivos, equivocarse y sacar conclusiones, descubrir sus propias motivaciones.

3. Sé creativo. Presenta tu asignatura de una manera atractiva
La ciencia y la tecnología tratan de la búsqueda de nuevo conocimiento y la resolución de problemas, de hacer las cosas de manera diferente. Imprime ese carácter a tus clases. No tengas miedo de probar e innovar, tus alumnos te lo agradecerán. Sal del corsé del libro de texto y el aula. Haz actividades extra-curriculares, organiza una visita a un museo, al campo. Muestra vídeos, imágenes o trabaja con software educativo o la propia web. Dale a tus alumnos herramientas para explorar el mundo.

4. Haz que los contenidos sean relevantes conectando con el mundo que nos rodea
Procura relacionar los conceptos importantes con situaciones de la vida cotidiana. Propón problemas reales y preguntas que sean relevantes para tus alumnos. Si la pregunta no es relevante, cuenta una historia y los antecedentes necesarios para que así sea. Conecta siempre con algún concepto ya aprendido en clase o con conocimientos generales.

5. Presenta la ciencia y la tecnología como una actividad humana
Además, como una actividad humana inacabada, en la que aún queda mucho por hacer y en la que tus alumnos podrán, si así lo desean, realizar su labor profesional en el futuro. Aquí la interacción con profesionales del sector es muy valiosa. Ésta se puede realizar mediante visitas de los alumnos a centros de investigación o industrias del sector, charlas y ponencias de profesionales en el colegio o instituto, o experiencias de inmersión por un día en el entorno laboral. Las visitas virtuales a las páginas web de empresas o centros están al alcance de todos.

6. Implica a los alumnos en su aprendizaje
Intercala los contenidos teóricos con los prácticos (entre ellos los tan queridos experimentos). Propón trabajos en grupo. Deja que tus alumnos elijan problemas o proyectos y que los desarrollen. Organiza una feria científica en tu centro, o participa en concursos o ferias organizadas a nivel nacional o internacional. Invita a presentar los proyectos de los alumnos en formatos que les divierta, por ejemplo, mediante vídeos.

Todas estas claves parecen muy interesantes, pero ¿cómo llevarlas a la práctica? Espero compartir en próximas entradas con vosotros recursos y herramientas que os ayuden a ponerlas en práctica.

jueves, 20 de marzo de 2014

La ciencia es aburrida...

Uno de mis propósitos en este blog es luchar contra uno de los inmerecidos sambenitos de la ciencia: el aburrimiento. Igual que la comida no engorda (quien engordas eres tú cuando comes), la ciencia no es aburrida, aunque he de admitirlo, puede resultar aburrida. Y es que la experiencia de la ciencia para muchos así lo ha sido.

Una muy breve historia de casi todo
de Bill Bryson. Imagen: Molino
Pero pongamos remedio a la enfermedad y busquemos experiencias que nos hagan cambiar de opinión. Hace unos días os comentaba en Aprender ciencia ¿dónde está la emoción? la anécdota que Bill Bryson, autor del entretenido libro "Una breve historia de casi todo", contaba en su introducción. Os avanzaba que Bill publicó también una versión para el público juvenil de este libro, y que lo reseñaría en breve. 

Pues bien, en mi humilde opinión "Una MUY breve historia de casi todo" es el libro a recomendar sin ninguna duda a todo adolescente que piense que la ciencia es aburrida. Y también, por qué no, a todo adulto que no tenga fuerzas para leer la versión larga de la historia (la historia breve es de 640 páginas y la MUY breve de 176).

El libro es un viaje por el mundo que nos rodea de la mano de las personas que se han propuesto conocerlo y entenderlo: los científicos. La ciencia presentada como lo que es, una actividad humana, con sus interrogantes, sus éxitos y sus fracasos, sus luces y sus sombras. Desde el universo hasta nuestro planeta tierra, desde el átomo hasta nuestro propio cuerpo. Todo ha despertado nuestra sed de saber y nos ha llevado a hacernos muchas preguntas. Algunas de ellas ya tienen respuesta, otras muchas están en revisión o por responder. 

El libro está organizado en capítulos independientes a doble página, que se han agrupado únicamente en la tabla de contenidos en seis bloques: Perdidos en el cosmos; El tamaño de la Tierra; Nace una nueva era; Un planeta peligroso; La vida misma; El camino hacia nosotros. Las ilustraciones de Yuliya Somina y Martin Sanders, y algunas imágenes, acompañan en todo momento al texto, dando sentido a algunos conceptos y subrayando el carácter ameno y emotivo del libro.

¡Un imprescindible de la divulgación!
Una muy breve historia de casi todo, de Bill Bryson. Editorial Molino. Para mayores de 14 años.
Lo peor: el precio (23 €), no es un libro barato (eso sí en edición de tapa dura y a todo color).
Lo mejor: la amenidad y la visión global (en todos los sentidos) de la ciencia que ofrece.


sábado, 15 de marzo de 2014

Un año lleno de ciencia, tecnología e ilusión

Me parece mentira pero así es. Hoy hace un año exactamente que empecé esta aventura que se llama 'La Rueda de los Inventos'. Un año, como digo en el título, cargado de ciencia, tecnología e ilusión. 

El sol se refleja en el Golfo de Méjico y el Océano Atlántico.
Imagen tomada por el Apolo 7 en 1968. Fuente: NASA
Esta rueda, como la tierra alrededor del sol, ha dado ya un giro completo. Y como la tierra alrededor del sol, casi no me he dado cuenta. ¡Y eso que ha recorrido 940 millones de kilómetros! Sí, han pasado las cuatro estaciones, un ciclo en el clima dictado por el distinto grado de inclinación del eje de nuestro planeta, que junto con la órbita en forma elíptica hace que nos encontremos más cerca del sol en el solsticio de verano, y más lejos en el solsticio de invierno.

Hoy no va a ser el momento de hacer recuentos o reseñas de lo ocurrido en el último año. Simplemente un día de celebración por todo lo aprendido junto a vosotros y a las personas que hacen posible que los niños puedan disfrutar a la vez que aprenden sobre la ciencia y la tecnología.


jueves, 13 de marzo de 2014

Antes persona que máquina

Ayer, durante la hora de la comida en el trabajo, hablamos sobre distintos proyectos en los que se desarrollan métodos para hacer creaciones artísticas de una manera automática, es decir, con el ordenador. No tengo claro el valor comunicativo de estas creaciones automáticas, ni si podría llegar a disfrutar de ellas de la misma forma que disfruto, por ejemplo, de la música compuesta y tocada por seres humanos.

Una máquina 'ultra-moderna' da de comer
a Charles Chaplin en una secuencia de su película
Tiempos Modernos
Al hilo de la conversación me gustaría comentaros algunas de las tareas en las que los seres humanos, en general, somos aún mejores que las máquinas. Es el caso de algunas tareas dentro del análisis automático de textos y el procesamiento de imágenes. Aunque los métodos informáticos para estas tareas son cada vez mejores, todavía no han logrado superarnos en todos los casos. Interesante reto para los niños de hoy que quieran dedicarse a la investigación en estas áreas.

La traducción automática de textos es una de las tareas en las que salimos ganando, teniendo en cuenta claro está la capacidad para traducir de las personas que conozcan suficientemente los dos idiomas. En otro caso, las herramientas como el traductor de Google, aunque todavía imperfectas, pueden sacarnos de bastantes apuros a la hora de navegar por Internet. Sin embargo, no me atrevería aún a leer la traducción automática de una novela.

Los programas de reconocimiento automático de caracteres (OCR) han mejorado notablemente en los últimos años, permitiendo llevar a cabo proyectos de digitalización de contenidos (de hemerotecas y bibliotecas) y reconocimiento de matrículas (de utilidad en seguridad de estacionamientos o para infracciones de tráfico). Pero en algunas ocasiones el reconocimiento es todavía complejo y está lejos de estar solucionado como es el reconocimiento de texto manuscrito. 

CAPTCHA en el que pueden verse las letras smwm
Imagen: Wikimedia Commons
Este tipo de tareas aún complejas para los programas se utilizan en algunos casos para distinguir si quien está interaccionando con un ordenador es una persona real o una máquina. Por ejemplo, para asegurarse que quien trata de mandar un comentario a un foro, o enviar un formulario a través de una página web es una persona y no un robot automático se utilizan los CAPTCHA o imágenes que muestran un texto distorsionado. En general a las personas se nos da bien reconocer las letras de estas imágenes, pero a las máquina no. Y digo en general, porque este tipo de pruebas suponen un problema de accesibilidad para las personas con discapacidades visuales (igual que las barreras arquitectónicas en el mundo físico para aquellos que van en silla de ruedas, llevan un cochecito de niño o el carro de la compra).

Las máquinas nos ayudan en muchos aspectos de nuestro trabajo y nuestra vida cotidiana. Pero todavía las personas somos mucho mejores que ellas en algunas tareas. No creo que de momento tengamos que temer ser sustituidos o superados por un robot o un ordenador. Eso sí, conviene saber hasta que punto son capaces de llegar para valernos de ellas.


jueves, 6 de marzo de 2014

Organismos modelo: una 'pasarela' en el laboratorio

¿Qué son los organismos modelo? ¿Por qué son importantes en la ciencia? ¿Quién y cómo decide que un organismo pueda llegar a ser modelo? En biología nos referimos a los seres vivos con el término organismo. A lo largo de la historia algunos de estos organismos han llegado a ser muy importantes para estudiar cómo funcionan los seres vivos, sobre todo a nivel celular y molecular. Mucho de lo que sabemos sobre el funcionamiento de nuestro cuerpo y nuestras células se debe al estudio de estos organismos. Los organismos modelo han sido elegidos, no por ser más favorecidos o glamurosos, sino porque nos permiten estudiarlos en el laboratorio de una manera más sencilla y eficiente.

Este perrito es un ejemplo de 'fashion victim',
pero no es un organismo modelo
Hace ya un par de años, la delegación del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) en Cataluña, creó una exposición virtual para presentarnos estos organismos modelo. La exposición se llama "Seres modélicos. Entre la naturaleza y el laboratorio". En ella nos presentan siete organismos que han sido, y siguen siendo, pioneros y modelos para crear nuevas técnicas experimentales y para estudiar importantes procesos biológicos (como el desarrollo, la división celular, el metabolismo, ...):
  • Dos microorganismos, tan pequeños que necesitaremos un microscopio para poder verlos: Escherichia coli (una bacteria) y Saccharomyces cerevisiae (la levadura de la cerveza).
  • Un gusano diminuto y transparente (de 1 mm de longitud), Caenorhabditis elegans. 
  • Un planta de unos 25 cm, Arabidopsis thaliana, que no hubiera pasado a la historia ni por la belleza de sus flores, ni por su valor nutritivo.
  • Y tres organismos más conocidos por todos: una pequeña mosca, Drosophila melanogaster (conocida como la mosca del vinagre); un pez, Danio rerio (o pez cebra); y un roedor, Mus musculus (el ratón común).
Para cada uno de estos organismos, la exposición nos da información sobre su naturaleza, la historia que llevó a convertirlos en modelo, cómo y para qué se estudian en el laboratorio, información sobre su genoma y un resumen cronológico. Finalmente podemos ver, en la galería multimedia, una serie de vídeos y de imágenes que muestran cómo son estos seres vivos y los científicos más importantes que los han investigado.

En definitiva, una interesante y completa información de siete de los más importantes organismos modelo, que sin ninguna duda siguen protagonizando los desfiles de los laboratorios. Para todos los públicos. Mi recomendación, como en los ascensores: los niños menores de 14 años deberán ir acompañados.
"Seres modélicos. Entre la naturaleza y el laboratorio", exposición virtual de la delegación del CSIC en Cataluña. Para todos los públicos (menores de 14, mejor acompañados)

Licencia CC

Licencia Creative Commons
La Rueda de los Inventos por Monica Chagoyen se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución 3.0 Unported. Citar: www.laruedadelosinventos.org.
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