viernes, 31 de mayo de 2013

1001 cosas que buscar

A veces nos encontramos con agradables sorpresas dentro de libros aparentemente sencillos. Éste es el caso de la serie publicada por Ediciones Usborne que se llama 1001 cosas que buscar, para niños a partir de 3 años. He llegado a ella a través de un título en concreto: 1001 cosas que buscar en el país de los magos

Portada del libro: 1001 cosas que contar en el país de los magos
Imagen: Ediciones Usborne
Se lo han regalado a uno de mis sobrinos, que está en proceso de aprender los números, pero que por una razón o por otra nunca ha tenido mucho interés por eso de contar (ni siquiera cuando juega al escondite). Sin embargo este libro le ha abierto el apetito por los números y por contar

¿Cuáles han sido los ingredientes del éxito? Yo creo que principalmente la claridad de la propuesta: el libro propone 1001 cosas que buscar en sus ilustraciones. Y lo va haciendo poco a poco, a modo de pasatiempo. Cada doble página es un escenario dentro de la temática del libro (por ejemplo, en el país de los magos tenemos el castillo del hechicero o la biblioteca secreta; puedes echarles un vistazo aquí). Y en cada escenario nos propone buscar un número determinado de objetos o personajes (10 libros voladores, 7 fantasmas, etc.). De esta manera repasan los números (en estas edades todavía no saben leer las descripciones, pero reconocen la ilustración), cuentan del uno al diez (como máximo), y desarrollan la atención y la observación (no llega a ser tan complicado como encontrar a Wally, pero casi, así que los adultos no nos aburrimos tampoco).

Al tratarse de una colección puedes elegir el título que probablemente atraiga más a tus hijos (sobrinos o nietos). Otros títulos proponen recorridos por los animales, las vacaciones, los piratas, en el mar, el país de las hadas, el pasado, ... En definitiva, una primera inmersión en la ciencia y la tecnología a través de la iniciación en las matemáticas y el desarrollo de la capacidad de observación.

1001 que buscar en el país de los magos, de Gill Doherty e ilustraciones de Teri Gower. Ediciones Usborne

Lo peor: No le encontrado pega alguna, la verdad.
Lo mejor: La aparente sencillez de la propuesta, que se convierte en un divertido pasatiempo.

martes, 28 de mayo de 2013

Ciencia y música clásica

¿Tienen algo que ver la ciencia y la música clásica? Pues la explicación que voy a dar puede resultar algo enrevesada, algo así como la respuesta a la pregunta ¿en qué se parece una vaca a una bola? que nos hacíamos cuando éramos pequeños (la vaca da leche, la leche da queso, el queso no da nada, el que nada es un bruto, Bruto mató a César, César era emperador de Roma, Roma está en Italia, Italia está en Europa, Europa está en el mundo y el mundo es un bola).

Igual que a la pregunta de la vaca podríamos darle una respuesta más breve (siempre lo pensé: la vaca da leche, la leche da queso y para los holandeses es obvio, hay quesos de bola). Mi respuesta breve a la relación entre ciencia y música clásica sería ésta: ambas me apasionan. Sin embargo, esta contestación es aburrida y no viene al caso, porque sólo me incumbe a mí. Por eso relato a continuación mi respuesta larga.

Tuve la oportunidad de acudir a la tercera edición de UNICIENCIA, celebrada el pasado mes abril en Madrid. Se trataba de un encuentro, organizado por prácticamente todas las universidades públicas madrileñas, junto con la fundación madri+d y la Biblioteca Nacional. Estructurado en cuatro mesas redondas, este año su programa se titulaba La universidad responde: Ciencia, ¿para qué?

En la mesa redonda "Para pensar mejor..." se habló de la relación entre ciencia y sociedad, de la divulgación y cultura científicas, y de las pseudociencias entre otras cosas. En un momento de la sesión, Patricia Fernández de Lis, moderadora de la mesa redonda y directora de Materia, lanza una pregunta clave: ¿qué podemos hacer para acercar la ciencia a la sociedad?. En el debate posterior Jesús Zamora Bonilla, catedrático de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) compara la situación de la ciencia con la música clásica. Creo que a todos los que nos apasionan ambas (ciencia y música clásica), como al Sr. Zamora, nos gustaría que todo el mundo disfrutara de ellas igual que lo hacemos nosotros.

Al hilo de esta intervención, me acordé de una charla de Benjamin Zander, director de orquesta, que vi hace tiempo en TED.com y que me llegó especialmente. Ahora he vuelto a ella y no puedo dejar de hacer la comparación entre la situación de la música clásica y la ciencia, de cara a la sociedad. Por favor, mira y escucha (o lee los subtítulos) y disfruta del vídeo (son 20 minutos, pero creo que valen la pena):



Enlace a esta charla en la página de TED.

Casi todo lo que Benjamin dice sobre la música clásica creo que puede extrapolarse a la ciencia. Es cierto que el lenguaje de la música parece mucho más universal que el de la ciencia, y que puede llegar a tocar nuestra fibra sensible más directamente (a través de la emoción). No veo por ejemplo a la audiencia corear una respuesta sobre ciencia con tanta unanimidad como lo hace el coro "improvisado" terminando la frase musical de Chopin a instancias de Zander.

Sin embargo, podemos extrapolar muchos de los mensajes lanzados por Zander a nuestro mundo científico.  Hay una minoría de personas que disfruta de la ciencia, otros que "la toleran", la gran mayoría viven totalmente al margen de ella y unos pocos se sienten negados para ella. Si la ciencia no llega hoy por hoy a la sociedad es en parte porque no sabemos transmitir nuestro entusiasmo por ella. Existen muchas otras razones, pero parte de la culpa es nuestra (cuando digo nuestra, me refiero a todos los agentes: científicos, docentes, divulgadores, ...). Y lo que nos atañe directamente, es lo que podemos cambiar con mayor facilidad.

Así que mi respuesta a la pregunta ¿qué podemos hacer para acercar la ciencia a la sociedad? sería esta: si eres científico, profesor o divulgador imagina tu propia charla en TED y trabaja de manera que puedas llamarla <Tu Nombre>: sobre ciencia y pasión. Al hablar de ciencia al gran público, y en especial a los niños, aparca la racionalidad y el rigor que te acompañan cuando presentas y valoras resultados científicos. Empápate del entusiasmo y la emoción que la ciencia despierta en ti. Y mide el éxito de tu empeño, como hace Benjamin Zander, en la cantidad de ojos brillantes que ves a tu alrededor cuando hablas de ciencia. 

viernes, 24 de mayo de 2013

Museo de la Minería y la Industria: una joya entre el carbón

El pasado puente de Mayo (sí, fue puente largo en Madrid) tuve la posibilidad de visitar el Museo de la Minería y la Industria. El museo (conocido también como el MUMI) está en El Entrego, en la cuenca minera del Nalón, Asturias.

Museo de la Minería y la Industria.
Imagen cedida por Enrique Pereira
A pesar de haber estado hace cinco años también en la zona, no lo había visitado hasta ahora, y tampoco tenía ninguna referencia sobre él. Pues bien, el MUMI me ha parecido una pequeña joya. Es de esos museos sin grandes pretensiones aparentes, pero a la vez muy bien montado. Me ha dejado una muy grata impresión.

Tiene un poco de todo lo relacionado con la minería, y yo diría además, en su justa medida. En el folleto estimaban la duración de la visita en unas dos horas y media, y si tienes la posibilidad de dedicárselas se te pasarán volando. Incluye una visita guiada a la que llaman la mina imagen que comienza con el descenso en la "jaula" (experiencia inolvidable para los niños, seguro).

La mina en Asturias.
Madu ediciones
La exposición recoge las antiguas tecnologías mineras, desde reproducciones a escala y maquetas de las máquinas de sangre (es decir, movidas por la fuerza muscular tanto de hombres como de animales), hasta máquinas de vapor. Ofrece también un recorrido por la lampistería, la casa de aseo (los vestuarios y punto de reunión de los mineros al finalizar la jornada) y la enfermería minera. Una puerta a una realidad y una forma de vida, que por suerte o por desgracia, está en vías de desaparecer.

Son también muy interesantes otras colecciones dentro del museo, como la casa del explosivo de la Fundación Maxam, el laboratorio de materiales (1880-1950) la colección de instrumentos científicos (1880-1930) de la Universidad de Oviedo, y la colección de minerales de Asturias.

En la tienda del museo, te recomiendo para los niños el libro La mina en Asturias de la colección la aventura del saber (Madu ediciones).

Casa rural El Collau, en Villamorey (Asturias)
La visita al museo puede ser la excusa perfecta para pasar unos días en plena naturaleza, ya que la cuenca minera del Nalón es la puerta de entrada al Parque Natural de Redes. Si os animáis a ir, y os queda algo alejado, os recomiendo sin lugar a dudas que os alojéis en la casa rural El Collau, en el corazón del parque natural, y a menos de media hora del MUMI. ¡Sus dueños son encantadores y os tratarán de maravilla!

martes, 21 de mayo de 2013

El árbol de la vida

"Un libro que ilustra la vida de Charles Darwin, naturalista, geólogo y pensador". Y nunca mejor dicho, porque lo más llamativo, sin duda, de El árbol de la vida son las ilustraciones de Peter Sís su autor (e ilustrador).

Me ha sorprendido leer en la nota del autor que Charles Darwin no sabía dibujar. Sin embargo hacía "minuciosas descripciones de todo lo que veía". No sé por qué, pero siempre me había imaginado a Darwin con un cuaderno de notas, dibujando todos los animales que observaba. Será que me traiciona el subconsciente y recordaba el cuaderno de campo y las anotaciones que hacía Félix Rodríguez de la Fuente en aquellos maravillosos programas de El Hombre y la Tierra (pasados los años ahora me pregunto si el cuaderno sería real o se trataba únicamente de un recurso narrativo del programa).

Peter Sís ha querido compensar de alguna forma la carencia de Darwin y ha convertido su vida en un conjunto de dibujos que recuerdan a grabados de la época. Puedes ver parte de su contenido animado, en la edición en inglés, aquí.

Las ilustraciones, que como ya he dicho son las protagonistas del libro, van acompañadas de un texto que narra la biografía del científico y autor de El origen de las especies. Sís ha dividido el libro en tres partes: antes, durante, y después de la travesía que realizó Darwin alrededor del mundo a bordo del Beagle. En esta última etapa, de regreso a Inglaterra, el autor distingue tres aspectos en la vida de Darwin y los narra en paralelo: su vida pública (es decir, su trabajo "oficial"), su vida privada y la que denomina vida secreta (el desarrollo de la teoría sobre la evolución y adaptación de las especies).

Lo que más me ha gustado, a parte de las ilustraciones, son los apuntes que aparecen en algunas páginas del libro de textos que parecen escritos por el propio Darwin (como apunta Sís entre las fuentes de citas e informaciones están la autobiografía y correspondencia de Darwin):
"Mi laboriosidad en la observación y recolección de hechos no ha podido ser mayor. Y lo que es mucho más importante, mi amor por la Ciencia Natural  ha sido ardiente y constante..."
El árbol de la vida, de Peter Sis. RqueR Editorial

Lo peor: Algunas tipografías y juegos del texto.
Lo mejor: Las ilustraciones y textos del propio Darwin.

viernes, 17 de mayo de 2013

Cuentos de telecomunicaciones

Hoy 17 de Mayo es el día mundial de las telecomunicaciones y de la sociedad de la información. Por eso quiero haceros partícipes de una actividad que me ha parecido muy interesante. Se trata de una serie de cuentacuentos que se están llevando a cabo en el  Espacio Fundación Telefónica (C/ Fuencarral 3, Madrid). Estos cuentacuentos comenzaron el pasado 24 de marzo y finalizarán el próximo 9 de junio. Puedes ver los detalles y la forma de participar en ellos aquí.  

Centralita de 1884.
Imagen: Fundación  Telefónica
La idea me parece estupenda: cada cuento está inspirado en una de las piezas que se exponen en la exposición Historia de las Telecomunicaciones dentro del Espacio Fundación Telefónica. Así los niños pueden dejar volar su imaginación mientras contemplan una máquina histórica. Por ejemplo, el cuento que acompaña a esta centralita tan antigua (es de 1884) está escrito por Vicente Muñoz Puelles y puedes verlo aquí.

Si no tienes oportunidad de asistir al cuentacuentos, los cuentos están accesibles (por ahora, y espero que por mucho tiempo). Así, si visitas la exposición en otro momento con niños, puedes ir "armado" con tu propia copia del cuento y contárselos tú mismo. O proyectar las imágenes de las distintas máquinas en clase, y contarles su historia.

Compara la experiencia:
  1. Ya has visto la foto de la centralita que acompaña esta entrada, tal cual, a secas.
  2. Y ahora comienza a escuchar su historia de mano de Vicente:
"Me llamo Ericsson Pupitre y soy una centralita de teléfonos manual. El nombre de Ericsson se lo debo a Lars Marcus Ericsson, un hombre de mirada azul y bigotes de morsa, que me fabricó hace más de un siglo. Y el apellido de Pupitre es porque, en vez de colgar de la pared, como otras centralitas, tengo las cuatro patas bien apoyadas en el suelo, como un pupitre o una mesa" [...]
¿No te entran ganas de seguir leyendo hasta el final?
Cuentos de Telecomunicaciones, varios autores. En el Espacio Fundación Telefónica.

martes, 14 de mayo de 2013

Gusto por la ciencia


Pensé que lo que quería hacer en esta Rueda de los Inventos se llamaba divulgación científica. Hasta que terminé de leer "La mujer justa", un libro estupendo de Sándor Márai. La historia que cuenta el libro no viene al caso, pero sí las palabras de una de sus protagonistas que divaga sobre qué es la cultura. Y entonces se me ha encendido una bombilla. Uno de los términos que cada vez más acompañan, o incluso sustituyen, a la divulgación científica es la cultura científica. ¿Existe alguna diferencia entre divulgación y cultura científica o nos estamos refiriendo prácticamente a lo mismo?

Atomium, Bruselas (Bélgica).
Construido para la Exposición Universal de 1958.
Imagen: Flickr Licencia CC de O Palsson
Creo que la diferencia fundamental radica en que la cultura científica es un fin, y la divulgación es un medio para alcanzarla. No quiero entrar en formalismos e intentar definir qué es la cultura, qué es la divulgación y qué es la ciencia pero sí me gustaría reflexionar en voz alta, por si sirve para aclararme y para aclararte.

Leo en la Wikipedia que la divulgación científica es "el conjunto de actividades que interpretan y hacen accesible el conocimiento científico al público en general". Así que parece que la divulgación parte de la premisa de que el conocimiento científico es inaccesible a la mayor parte de la gente (lo cual, por otra parte, es cierto). Si la divulgación es un conjunto de actividades, un medio por tanto, pudiera parecer por esta definición que el fin es que el conocimiento científico sea inteligible y accesible a la sociedad. La divulgación sería por tanto una actividad de explicación y difusión del conocimiento científico al gran público.

Pues en ese caso ¡no quiero hacer divulgación científica!. Lo digo desde ya. Ahora lo entiendo todo. Por eso la divulgación y la educación en ciencias están tan estrechamente ligadas cuando hablamos del público infantil y juvenil. "Al fin y al cabo, los niños y adolescentes están todavía en edad de aprender y la explicación y difusión del conocimiento científico está ya cubierto por la enseñanza obligatoria. Si se trata sólo de ésto, ya tenemos los canales de la educación formal" (pensarán algunos...).

Por eso me quedo con el fin, la cultura científica, y no con los medios para alcanzarla. Y es que dice Sándor Márai, a través de Judit una de las protagonistas de la Mujer Justa, que "la cultura es cuando una persona, o un pueblo, se colma de una alegría inmensa". Lo importante para mí no es tanto explicar y difundir, aunque sin duda es necesario, lo importante es transmitir y fomentar el gusto por la ciencia.

¿Podemos hacer que las generaciones futuras se colmen de una alegría inmensa con la ciencia y la tecnología?

viernes, 10 de mayo de 2013

Mati y sus mateaventuras

Mati no es una profesora cualquiera. En realidad se llama Matemáticas, pero como ella misma nos dice "me llaman Mati porque es más corto y porque asusta menos, a mucha gente no les gusta las palabras esdrújulas" (vaya Mati, te pasa lo que a mí).
Ven, Sal, Mati y Gauss
Imagen: fuente 

Mati es el alter ego de Clara (una andaluza) que escribe sus historias, y que se encarna gracias a Raquel (una catalana) que ilustra maravillosamente a todos los personajes que la acompañan. De la mano de Mati (la profe), de Sal y Ven (dos niños encantadores) y de Gauss (el perro de Sal y Ven) nos iremos adentrando de una forma muy entretenida y a la vez rigurosa al mundo de las matemáticas.

Fracamente, me encanta Mati por muchos motivos. Primero porque me da la sensación de que es un proyecto que nace del corazón, o del alma, en definitiva de muy dentro. Y eso siempre se transmite. 

Segundo motivo, la forma en que Mati nos presenta los conceptos matemáticos y cómo los explica y desarrolla. Sus historias suelen comenzar a modo de diálogo entre los personajes, planteando situaciones cotidianas que resultan familiares a los niños. Entonces Mati es capaz de reconducir una conversación aparentemente cotidiana y nos sumerge en el mundo matemático (por ejemplo, mira cómo nos lleva de una lista de amigos, a la paradoja de la amistad, y de ahí a la teoría de grafos...). Está claro que a Clara le apasionan las matemáticas, y es de agradecer que una profesora universitaria se "arranque" a hablar de ellas de una manera tan cercana.

Y el tercer y último motivo son las ilustraciones que acompañan cada historia. Raquel aporta emociones y ternura a los diálogos de Mati, Ven y Sal. ¡Qué bonito es poder asociar palabras como emoción y ternura a una disciplina tantas veces incomprendida como las matemáticas!

Puedes seguir las historias de Mati en Mati y sus mateaventuras. Además de matemáticas, encontrarás algunas historias relacionadas con la física (de la mano de Fis) y de astronomía (con Mr. Greene). Mati nos ha acompañado también durante algo más de un año en Mati, una profesora muy particular.
Mati y sus mateaventuras, por Clara Grima Ruiz y Raquel Garcia Ulldemolins
Como dice Clara, para niños de 9 años hasta el infinito...

Nota: Recientemente Clara y Raquel han llevado a Mati y sus amigos al papel en un libro editado por Espasa "Hasta el infinito y más allá". (La reseña del libro me la guardo para otra ocasión...).


martes, 7 de mayo de 2013

La ciencia es para todos, incluidos los niños

Beau Lotto es neurocientífico, artista y padre. Probablemente (son especulaciones mías) esto último es lo que le llevó a acercar la ciencia a un grupo de niños (de 8 a 10 años) de la Escuela Primaria de Blackawton en Devon, Gran Bretaña. Beau les propuso hacer un experimento para saber más sobre el modo en que los abejorros ven los colores de las flores y decidir de cuál se van a alimentar. 

Hace casi un año compartió esta experiencia en uno de los eventos organizados por TED (TEDGlobal2012), una organización sin ánimo de lucro cuyo lema es "ideas worth spreading" (ideas que vale la pena difundir). En el siguiente vídeo puedes ver su presentación, en el que estuvo acompañado por Amy O'Toole,  una de las niñas que participó en el proyecto.




Puedes acceder a la página de su charla en la web de TED.com

Quizá lo más llamativo de este proyecto para algunos sea su "final feliz". El experimento que realizaron los niños en clase terminó publicado en una revista científica, Biology Letters (puedes acceder al contenido íntegro del artículo aquí). De esta forma, estos niños de la Escuela Primaria de Blackawton se han convertido en los científicos más jóvenes avalados por una publicación en una revista científica internacional (al menos que a mí me conste, si estoy equivocada decídmelo). Sin embargo, este detalle a mí me parece más una anécdota bonita (el mismo Beau comenta en el vídeo que no fue fácil convencer al editor de la revista), y desde mi punto de vista, difícil de repetir.

Los más importante para mí, es que este grupo de niños tuvieron la oportunidad de experimentar y disfrutar de una de las satisfacciones que proporciona la investigación científica: el saber que eres la primera persona en el mundo que describe o demuestra un determinado hecho. Como caso excepcional, lo importante del experimento de los abejorros de Blackawton no es tanto su resultado (descubrimiento genuino por otra parte), si no la experiencia de aprendizaje de estos 25 jóvenes científicos. 

Ellos lo resumen así:
"Hemos descubierto que los abejorros utilizan una combinación de color y relaciones espaciales a la hora de decidir el color de la flor donde van a buscar comida. También hemos descubierto que la ciencia es es "guay" y divertida porque tienes y haces cosas que nadie antes ha hecho". 
Blackawton PS et al. (2011) "Blackawton bees" Biology Letters 7: 168-172
Nota: Si eres profe de infantil, primaria y secundaria, y quieres contar con la presencia de algún científico en tus clases ahora puedes hacerlo a través de la iniciativa  ENCIENDE, comentada en mi anterior entrada Se ofrencen recursos educativos - Razón ...

Licencia CC

Licencia Creative Commons
La Rueda de los Inventos por Monica Chagoyen se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución 3.0 Unported. Citar: www.laruedadelosinventos.org.
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