jueves, 24 de octubre de 2013

La ciencia también se lee

Hoy 24 de octubre se celebra en España el Día de la Biblioteca. El cartel de este año incluye un dibujo de Andrés Rábago García 'El Roto' (Premio Nacional de Ilustración 2012) y una breve cuento de Laura Gallego García (escritora de literatura infantil y juvenil de éxito) que os transcribo a continuación:

Érase una vez un viajero que llegó desde un lugar lejano a un pueblo en el que no había libros. Se sentó a descansar en la plaza mayor y sacó de su morral un viejo volumen de cuentos. Cuando empezó a leer en voz alta, los niños, que nunca habían visto nada semejante, se sentaron a su alrededor para escucharlo.
El visitante relató historias que fascinaron a sus oyentes y les hicieron soñar con fantásticas aventuras en reinos maravillosos. Cuando terminó, cerró el libro para volver a guardarlo en su morral. Nadie se percató de que, al hacerlo, escapaban de entre sus páginas algunas palabras sueltas que cayeron al suelo. 
El viajero se marchó por donde había venido; tiempo después los habitantes del pueblo descubrieron el pequeño brote que elevaba sus temblorosas hojitas hacia el sol, en el lugar en el que habían caido las palabras perdidas. 
Todos asistieron asombrados al crecimiento de un árbol como no se había visto otro. Cuando llegó la primavera, el árbol exhibió con orgullo unas hermosas flores de pétalos de papel. Y, con los primeros compases del invierno, dio fruto por primera vez. 
Y sus ramas se cuajaron de libros de todas clases. Libros de aventuras, de misterio, de terror, de historias de tiempos pasados, presentes y futuros. Algunos se atrevieron a coger esos frutos, y había un sabio en el lugar que les enseño a leer para poder disfrutarlos. 
A veces, la brisa soplaba y sacudía las ramas del árbol. Las hojas de los libros se agitaban y dejaban caer nuevas palabras. Y pronto hubo más brotes por todo el pueblo; y en a penas un par de años, los árboles-libro estaban por todas partes. 
Se corrió la voz; muchos investigadores, curiosos y turistas pasaron por allí para conocer el lugar donde los libros crecían en los árboles. Los habitantes del pueblo leían sus páginas con fruición, y cuidaban cada brote con gran mimo. Y así iban recogiendo más y más historias con cada nueva cosecha de libros. 
Un día, los más sabios del lugar se reunieron y acordaron compartir su tesoro con el resto del mundo. Eligieron a un grupo de jóvenes y los animaron a escoger un libro del primer árbol que había crecido en el pueblo. Después, los enviaron a recorrer los caminos. 
Ellos se repartieron por el mundo, buscando un hogar para su preciada carga, y así, con el tiempo, cada uno dejó su libro en una biblioteca diferente. 
Y cuenta la historia que allí siguen todavía. Que hay algunas bibliotecas que guardan entre sus estantes un libro especial que deja caer palabras-semilla. Y que, si aterrizan en el lugar adecuado, cada una de esas palabras crecerá hasta convertirse en un árbol que dará como fruto nuevos libros. 
Nadie sabe en qué bibliotecas se encuentran estos libros maravillosos. Se desconoce también cuáles, de entre todos sus volúmenes, son los que proceden del pueblo donde los libros crecen en los árboles. Podría ser cualquier, y podría estar escondido en cualquier rincón de cualquier biblioteca del planeta. 
Animaos a entrar en ellas y a explorar sus estanterías, viajeros; porque quizá deis por casualidad con un libro cuyas palabras echen raíces en vuestro corazón y hagan crecer un magnífico árbol de historias cuyas semillas puedan llegar a cambiar el mundo.
¡Feliz día de la biblioteca! 
En este día en el que se celebra la lectura en los templos de los libros me gustaría revindicar la presencia de más libros divulgativos sobre la ciencia en las bibliotecas. Especialmente en las bibliotecas públicas (tanto para adultos como para niños y jóvenes) y en las bibliotecas escolares. Porque la ciencia no son solo experimentos, la ciencia también se lee.

Por eso me gustaría pediros que entre todos elaborásemos una lista de libros de divulgación altamente recomendables. Muchas bibliotecas públicas admiten sugerencias de sus lectores para futuras adquisiciones, y esta lista podría formar parte de las desideratas de muchas de ellas.

¿Cuál sería para ti ese libro especial capaz de dejar caer palabras-semilla sobre la ciencia? Si quieres compartirlo puedes hacerlo comentando esta entrada o enviándome un tuit a @RuedaInventos (indicando el título y nombre del autor).

Y para predicar con el ejemplo aquí va mi recomendación: La información de James Gleick.

3 comentarios:

  1. Hola:
    Hay muchos seguramente , pero a mi hijo de 13 años le encanta los libros de David Blanco Laserna , un físico que escribe libros para niños donde introduce la ciencia de manera amena y divertida y los chicos aprenden sobre Galileo , Alberto Einstein y demás , a insistencia de mi hijo me leí algunos y me encantaron.
    Un Saludo

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    Respuestas
    1. Gracias por la sugerencia. No conocía los libros de David. Pongo aquí el enlace a su página como recomendación tuya.
      Espero leer alguno pronto y comentarlo

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    2. ¡Muchas gracias! , no había encontrado su página , tampoco la había buscado mucho y es que mi hijo de 13 años habrá leído unos 10 libros suyos y le encanta , conoce personalmente a algunos escritores preferidos pero a David no le poníamos cara.
      Un saludo

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La Rueda de los Inventos por Monica Chagoyen se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución 3.0 Unported. Citar: www.laruedadelosinventos.org.
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