miércoles, 10 de julio de 2013

Cajal el travieso

Desconocía la faceta traviesa de Santiago Ramón y Cajal en su infancia, el científico más conocido por los jóvenes españoles* (motivos no le faltan: premio Nobel de medicina en 1906, junto con Camilo Golgi por sus trabajos sobre la estructura del sistema nervioso).
* Fuente: Encuesta sobre la percepción social de la ciencia en estudiantes de secundaria en España. FECYT- OEI, 2010, según se recoge en la Encuesta de la percepción social de la ciencia y la tecnología 2010 elaborada por la FECYT.
Cajal el travieso
Cajal el travieso.
Imagen: Ediciones El rompecabezas
Acabo de terminar de leer "Cajal el travieso", escrito por Esteban Rodríguez Serrano, y me he quedado con muchas ganas de seguir indagando sobre la vida de Cajal. Recuerdo que en su día me gustó mucho la serie de televisión (Ramón y Cajal: historia de una voluntad) que dirigió Jose María Forqué para RTVE en 1982, y que ahora puede verse en Internet (sin duda, una buena opción para el verano).

Centrándome en el libro os diré que me ha gustado mucho, sobre todo después de comprobar que el autor se ha empapado de la vida de Don Santiago. Y es que Ramón y Cajal escribió su autobiografía, titulada Recuerdos de mi vida y nos dio muchos detalles, no sólo de su faceta científica, sino también de su vida personal durante su infancia y juventud. "Cajal el travieso" arranca con la llegada de Santiago (o Santiagué como le llamarán en el pueblo) un chico de 8 años con su familia a Ayerbe, un pueblo de Huesca. Allí es recibido con cierto recelo por los demás niños, pero pronto hará buenas migas con todos, y en un afán de integrarse como uno más, descubre que tiene ciertas mañas para organizar varias travesuras. El relato termina cuando toda la familia se traslada de nuevo (Santiago tiene ahora 17 años) a Zaragoza.

En el transcurso de la historia, además de las aventuras de Santiago con los demás niños de Ayerbe, el autor nos presenta dos de las grandes aficiones (o más bien pasiones) del premio Nobel: el dibujo y la fotografía. La primera le causó varios disgustos con su padre, hombre práctico que sólo veía a su hijo mayor convertido en médico, como él. Por eso hará que abandone sus estudios temporalmente, convirtiéndole en aprendiz de barbero y zapatero. Sin embargo, tanto el dibujo como la fotografía serán muy importantes en su faceta científica, ya que conseguirá mejorar y desarrollar técnicas químicas para teñir las muestras de tejidos que estudia y plasmar lo que ve en el microscopio en detallados dibujos que realiza con gran maestría.

Utilizando el truco del sueño, aprendemos algo más sobre Ramón y Cajal investigador (Santiagué pasa dos días en la cárcel del pueblo después de "armarla" literalmente con un cañón casero). Al final del libro se incluyen unas actividades y lecturas adicionales sobre diversos temas tratados, preparadas por David Blanco la Serna (como los eclipses de sol, la malaria y el cerebro) que pueden dar pie a comentarios alrededor de la ciencia en clase.

Cajal el travieso de Esteban Rodríguez Serrano, Ediciones El Rompecabezas. A partir de 9 años.
Aunque, como os comentaba al principio, Ramón y Cajal es el científico más citado por los jóvenes españoles, sólo una tercera parte fue capaz de dar el nombre de uno (ya fuera español o extranjero)*. Estoy segura que Cajal el travieso es una muy buena oportunidad  para que dentro de diez años, el 99% de los jóvenes no dude en decir "Ramón y Cajal", Santiagué para los amigos, cuando sea encuestado.

Lo peor: Al tratarse de un científico del pasado, los niños pueden sentirse menos identificados con él.

Lo mejor: La historia está muy bien documentada (sin ir más lejos los nombres de los amigos de Santiago son reales).


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La Rueda de los Inventos por Monica Chagoyen se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución 3.0 Unported. Citar: www.laruedadelosinventos.org.
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