miércoles, 19 de junio de 2013

La nariz de Darwin

Permitidme la frivolidad de titular y empezar esta entrada hablando de la nariz de Charles Darwin. Yo nunca me había fijado en ella hasta que leí El viaje de la evolución, escrito por Vicente Muñoz Puelles. Es una biografía novelada de Darwin que se centra, si exceptuamos el primer y último capítulo, en el viaje que realizó en el Beagle. Se trata de una propuesta que complementa a "El árbol de la vida", libro que os recomendaba recientemente.

El viaje de la evolución
Anaya infantil y juvenil
La anécdota de la nariz me sirve para ilustrar el tipo de licencias que se permite el autor del libro al relatar la vida de Darwin. En un momento del viaje a bordo del Beagle, el capitán del barco Robert Fitzroy confiesa a Darwin que estuvo a punto de no admiterle a bordo del bergantín por su nariz. Había juzgado erróneamente la capacidad de Darwin para resistir un viaje al rededor del mundo por la forma (de cebolleta como Fitzroy dice) de la misma. Supongo que se trata de una licencia narrativa, aunque no sería sorprendente que efectivamente el capitán creyera en la fisiognomía o la frenología, pseudociencias muy de moda en aquella época.

El autor nos relata cómo el joven Darwin pasó de coleccionar todo tipo de tesoros que él mismo recogía (piedras, plumas, flores, insectos) y observarlos detenidamente cuando llegaba a su casa, a viajar por todo el mundo, conociendo de primera mano especies de animales muy diferentes y otros pueblos y culturas. Sin una vocación clara para la medicina y la teología (estudios que comenzó y finalizó respectivamente) fue interesándose más y más por el estudio de la naturaleza (tanto de la biología como de la geología).

Su puesto como naturalista voluntario en la expedición del Beagle para cartografiar las costas de América del sur cambió totalmente el rumbo de su vida. Su tarea era observar, anotar y recoger muestras biológicas y geológicas llevándolas de vuelta a Inglaterra para que fueran estudiadas por científicos expertos.
Retrato de Charles Darwin
Retrato de Charles Darwin.
Imagen: Wikimedia Commons

La narración de Vicente Muñoz Puelles incluye también reflexiones de carácter científico, de tal forma que el libro no se queda en una mera novela de aventuras.

La editorial además nos ofrece un cuaderno de actividades sobre la lectura. Ideal para realizar en clase. Lectura recomendada para niños a partir de 12 años.
El viaje de la evolución (El joven Darwin), de Vicente Muñoz Puelles. Anaya.

Lo peor: La biografía novelada puede confundir al lector al mezclar realidad y ficción.

Lo mejor: Las "aventuras" de Darwin durante su viaje pueden resultar atractivas a un público más amplio.


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